sábado, 31 de enero de 2009
Miremonos
Mira mi piel, esta marchita y dañada, soporto tus eternas tempestades y tu maldito habito de destrozar lo que conoces. Mira mis manos, Se cansaron de ser curtidas por la desolación, se cansaron. Mira mis pies, Ya no son capaces de soportar mi propio peso, menos servirán para seguir sosteniendote a ti. ¿Al fin te diste cuenta? Nunca fui tan fuerte como parecía, nunca asimile tus constantes quejar, que amaba y odiaba de igual manera. Mira mis ojos, ya no palpitan como antes ni brillan, tu tampoco brillas, nunca más.
miércoles, 21 de enero de 2009
Un pueblo, un grito
Una palabra podría resumir el desolador paraíso que veo, casas de adobe, que se alzaron y fueron consumidas por el sol, un sol candente y pictórico, cuya forma era imposible ignorar. Los ecos terminaban de desolar mi alma cuando una grito se alzó, era la ultima voz del pueblo, la ultima dispuesta a matar la profunda soledad que se respiraba. La voz suave y altanera parecía no querer callar, se resistía a abandonar estas ruinas que alguna vez fueron pueblo, y que para ella eran un edén transformado en desolación. La historia parecía repetida, un pueblo hundido sin esperanzas de volver a hablar, retomé mi rumbo sin intenciones de volver, sin embargo esa voz de dulzura no calló, era su ultima batalla, el lamento de su vida
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