martes, 30 de junio de 2009
Manipulando
El árbol del patio se desdoblaba mientras tu sonreías, tomabas un vinilo de aquellos viejos con tus dedos faltos de piel. Mojaste la yema de uno de ellos y lo sumiste en mis sueños de juventud, calaste profundo allí. Tomaste la manilla del tocadiscos y la subiste, pusiste aquel vinilo con olor a historia, de antaño. Lo hiciste sonar mientras salía una melodia lugubre. Mientras sacudías mi caneza volvían los rcuerdos, las memorias que se escurrian rápido, sentía que me atormentaban profundo y mi corazón latía al borde de un acantilado mientras mis lagrimas de cobre eran viento y suspiros que escapaban del naufragio. Giraste en medio de la nada y te dejaste caer. Presionaste el vinilo con tus manos asperas y ese calló para no volver a hablar, para siempre.
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