Ojitos tiernos, mirada perdida, de súbito la noche se hizo día y siento un frío cálido y suave. Me siento un poco tonto, pero me veo más inocente.
Inocencia de paso y después desolación, vacío inmenso, inocencia y te desvaneces de mis dedos de leche, dedos enmantequillados que te quieren retener, lástima que no pueden.
Inocencia de niño pueblero, que juega al mundo con sus dedos, juega a dominarlo como una pelota de plástico, pobrecillo, el mundo escapa de miradas del universo solo por perseguir al sol.
Tímido me acerqué a tu regazo y llore el tiempo perdido y las lunas gastadas, de nuevo sentí aquello que sentí ayer y nunca asimilé: Inocencia
viernes, 30 de octubre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Estero
Ternura, dolor, vacío y lamento, cuando te tengo, y te susurro al oído lo que espero, y espero tu nombre en otoño, y a veces lo deseo entero, lo anhelo y te espero. Pero el silencio nos vuelve de nuevo a sentir, a sentir que muero y te busca mi aliento y en otoño se escucha mi silencio, y tampoco te tengo en mi silencio y en invierno te anhelo y espero tu susurro de cemento, cuando no te tengo; ternura, dolor, vacío y lamento
sábado, 5 de septiembre de 2009
Y la conciencia
Y un día la esquiva linea de tus manos tocó el suelo. Y tu mente reaccionó ajena a todo estimulo, y aquello que parecía lejano se acerco y entro hasta el fondo. Lo que te resultó amargo terminó por fundirse dulce con tu cuerpo. Los recuerdos quemaron millones de estrellas palpitando en el horizonte y la llama del remordimiento te abrazó, helada y torturadora. La brisa te perforaba las entrañas y el llanto demostraba el popular refrán: Como pecas pagas. Y no quisiste terminar ahí, danzaste como un haz de luz difuso, suplicando un poco de comprensión. ¿Comprender la desidia y la rabia? Y se mezclan las expectativas del cambio, un ansiado cambio, perro no puedo. Abandono tus brazos que arden, para no dormir con lo oscuro de tu pecho
lunes, 6 de julio de 2009
Me olvidé
Hacia tiempo que me sentaba en la vieja plazoleta, la de calles anchas y adoquines gastados, la que era tambor de la lluvia. Y me senté en los bancos verdes que evocaban el pasado de la fetil tierra sobre la que pisaba, y empezé a recordar todo lo que habia pasado sobre ella. Me olvidé. Sí, lo hice, me olvidé de los pasos de la gente que solía recorrer los miercoles despues de ir a la feria o de los jovenes que solían sentarse a reír a carcajadas y hacían del silencio abismal algo ausente en su totalidad, eso para la gente común, mientras que la mayoría disfrutaba de encontrarse con los demás yo seguia olvidandome y encontrandome, sentía mi pecho abrir y de el salir todas las emociones, los sentimientos que se encontraban y distorionaban y solo quería olvidar que las emociones salgan de la mente, me quiero sentir libre y que cuando evoque al pasado las lagrimas no se me escapen, y que la plaza en la que estoy sentado no se olvide, como yo olvido todo
Yo sé
Yo sé que la poesía brota del alma, llega temprano a la puerta de roble que compró la abuela, llega cuando el limonero empieza a florecer y cuando la sombra del sauce que planto alguna vez la noche ahora me acoje de día. Nací sabiendo, sí, que el flujo de las estrellas era capaz de cambiar de dirección solo si tu lo mirabas y la luna estremecerse si la ahogabas con tu canto. Yo sé que los versos son los que surgen del corazón, y cuando tu boca los exhala resultan sonetos de llamas, gritos del corazón tan tiernos y al mismo dolorosos. Y tu sabes bien como logras remecer mi mundo, si tu no fueras mi planeta la poesía no sería igual, mis versos salen de tu cuerpo y los respiro como si fueran más parte de tí.
martes, 30 de junio de 2009
Manipulando
El árbol del patio se desdoblaba mientras tu sonreías, tomabas un vinilo de aquellos viejos con tus dedos faltos de piel. Mojaste la yema de uno de ellos y lo sumiste en mis sueños de juventud, calaste profundo allí. Tomaste la manilla del tocadiscos y la subiste, pusiste aquel vinilo con olor a historia, de antaño. Lo hiciste sonar mientras salía una melodia lugubre. Mientras sacudías mi caneza volvían los rcuerdos, las memorias que se escurrian rápido, sentía que me atormentaban profundo y mi corazón latía al borde de un acantilado mientras mis lagrimas de cobre eran viento y suspiros que escapaban del naufragio. Giraste en medio de la nada y te dejaste caer. Presionaste el vinilo con tus manos asperas y ese calló para no volver a hablar, para siempre.
miércoles, 10 de junio de 2009
Acá estoy
Me encanta sentarme a tu lado mientras tus cabellos guian al viento, se ven siempre tan oscuros pero al mismo tiempo se sienten siempre tan mios, tan cercanos. Siento que tu mirada se pierde en el horizonte, profundo horizonte, cruza los campos de espigas que se alzan imponentes y las destroza en los caminos. Cuando la noche cae de subito me gusta salir a los corredores de la antigua casa que habitamos, me gusta tomar tu mano, sentir tu frío y envolverme, que tu escencia a azhar de primavera se impregne en mi ser. Veo al sol salir, la ropa colgada, y al fondo te veo a tí, agitas los brazos y te espero, espero que vuelvas a mí
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